Frente a la grave emergencia y los devastadores incendios forestales que han golpeado con fuerza a la zona centro-sur de nuestro país, específicamente a las regiones de Ñuble y Biobío, como organización sindical no podemos permanecer indiferentes. Como ANDIME, queremos expresar, en primer lugar, nuestra más profunda solidaridad y un mensaje de esperanza a todos los funcionarios y funcionarias del Ministerio de Educación que hoy enfrentan la incertidumbre y el peligro en sus territorios.
Entendemos que estos siniestros no solo afectan la geografía, sino que golpean directamente el corazón de nuestros hogares. Sabemos que muchos de nuestros asociados y sus familias están viviendo horas de profunda angustia, viendo amenazado su patrimonio y su seguridad. Por esta razón, hemos pasado de la preocupación a la ocupación inmediata: hemos activado nuestra red de comunicación gremial a nivel nacional, estableciendo contacto directo y permanente con los dirigentes regionales de las zonas afectadas.
El objetivo de este despliegue es claro y urgente: evaluar en tiempo real el impacto de esta tragedia en nuestros compañeros de trabajo y coordinar, de manera efectiva y sin burocracia, las ayudas que sean necesarias. No dejaremos que la distancia administrativa sea un obstáculo para tender la mano a quien lo necesita. Nuestra estructura sindical está al servicio de las personas, y hoy, más que nunca, ese rol cobra un sentido vital.
Hacemos un llamado enfático a todas y todos nuestros socios a priorizar el resguardo personal y familiar. Ninguna labor administrativa está por sobre la vida humana. Les instamos a seguir las indicaciones de los organismos de emergencia y a mantenerse a salvo. Como gremio, reafirmamos que estamos presentes, alertas y dispuestos a acompañarlos no solo en la urgencia de hoy, sino en el largo y necesario proceso de reconstrucción y alivio que vendrá después de la emergencia. Nuestra unidad es nuestra mayor fortaleza en estos momentos difíciles.
