En una enérgica jornada de movilización político-sindical, las y los trabajadores del Ministerio de Educación, representados por nuestro Directorio Nacional y bases sectoriales de ANDIME, nos sumamos activamente a la convocatoria nacional de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) en el frontis del Palacio de La Moneda. Nuestra presencia en el corazón cívico de la capital responde al mandato ético de nuestra organización de defender la función pública y manifestar un rechazo absoluto a la denominada «megareforma» que amenaza directamente los derechos fundamentales de la clase trabajadora de nuestro país.
Como funcionarias y funcionarios públicos que sostenemos día a día la institucionalidad del Estado en los territorios, declaramos con total claridad que no permitiremos reformas estructurales diseñadas para seguir beneficiando a los súper ricos y al gran empresariado a costa del esfuerzo, el bolsillo y la estabilidad laboral de las familias chilenas. La historia nos ha enseñado que las lógicas que profundizan las desigualdades solo terminan por precarizar los servicios que el pueblo necesita, debilitando el rol garante que el aparato estatal debe ejercer de manera irrestricta.
Sostenemos con profunda convicción que el desarrollo de un Chile genuinamente justo, equitativo y democrático requiere, de manera urgente, un Estado fuerte, activo y profundamente comprometido con el bienestar de su gente. La administración pública no puede claudicar ante las presiones de sectores económicos concentrados ni transformarse en un instrumento coludido con los intereses de los mismos de siempre. La dignidad de la función pública radica en su capacidad para redistribuir el poder y la riqueza en favor de las mayorías sociales.
Desde ANDIME reafirmamos nuestro compromiso histórico de unidad con el bloque de trabajadores fiscales. Nos mantendremos en alerta y desplegados en cada región del país, impulsando el debate crítico y la organización colectiva para frenar cualquier intento de retroceso social. Un Estado al servicio de su pueblo es la única garantía para avanzar hacia la justicia social que nuestras comunidades y comunidades escolares demandan con justa razón.
