La Asociación Nacional de Funcionarios del Ministerio de Educación (ANDIME) manifestó su profunda consternación tras el homicidio de una inspectora al interior de un establecimiento educacional en la comuna de Calama, hecho que ha generado conmoción a nivel nacional y que, a juicio del gremio, evidencia una crisis estructural que atraviesa la educación pública chilena.
Desde la organización señalaron que este caso no puede ser entendido como un hecho aislado, sino como la expresión más grave de un deterioro progresivo en las condiciones en que se desarrolla la vida escolar, marcado por el aumento de la violencia, la falta de herramientas institucionales y la ausencia de políticas integrales para abordar estos fenómenos.
La presidenta de ANDIME, María Beatriz Fuenzalida, sostuvo que “estamos frente a una tragedia que golpea profundamente a toda la comunidad educativa, pero que también confirma advertencias que durante años han sido desoídas. Hoy la educación pública enfrenta una crisis que requiere respuestas estructurales y no medidas aisladas”.
En esa línea, el gremio enfatizó la necesidad de avanzar en un fortalecimiento real de la educación pública, que considere no solo mayores recursos, sino también políticas de convivencia escolar, salud mental y acompañamiento permanente a las comunidades educativas.
Asimismo, ANDIME subrayó la urgencia de reforzar el rol rector del Ministerio de Educación, planteando que el Estado debe asumir un liderazgo activo frente a una problemática que no puede seguir siendo enfrentada de manera fragmentada.
“Es indispensable que el Ministerio de Educación recupere su capacidad de conducción. No es posible que las comunidades educativas enfrenten solas situaciones de alta complejidad, sin apoyo efectivo ni coordinación institucional”, afirmó Fuenzalida.
En paralelo, la organización advirtió que la reducción del 3% del presupuesto en áreas del Estado —incluida educación— representa una señal preocupante en el actual contexto.
“Recortar recursos en medio de una crisis de esta magnitud es una decisión que agrava el problema. La educación pública no puede seguir siendo una variable de ajuste, porque lo que está en juego son las condiciones en que trabajan miles de funcionarios y el bienestar de nuestras comunidades educativas”, agregó la dirigenta.
Finalmente, ANDIME hizo un llamado a abrir un espacio de diálogo efectivo entre el Ministerio de Educación, funcionarios y docentes, como condición necesaria para avanzar en soluciones de fondo.
“Se requiere un diálogo real, vinculante, donde participen quienes conocen el sistema desde dentro. Solo así podremos construir mejores condiciones para la educación pública en Chile y prevenir que hechos tan dolorosos como este vuelvan a ocurrir”, concluyó la presidenta de ANDIME.
