Como Directorio Nacional, nos hicimos presentes hoy en la sede del Congreso Nacional en Valparaíso, cumpliendo con nuestro deber de fiscalizar in situ el avance de los proyectos que impactan directamente la vida de nuestros asociados. Lamentablemente, debemos informar con total transparencia a nuestras bases que la jornada legislativa nos deja con dos noticias sumamente preocupantes, las cuales nos obligan a redoblar nuestros esfuerzos de presión política y vigilancia gremial.
En primer lugar, observamos con inquietud el aplazamiento de la discusión sobre las modificaciones a la Ley 21.040 en la Comisión de Educación. Si bien es cierto que las indicaciones que hemos impulsado como organización siguen avanzando en el trámite técnico, los tiempos políticos no están jugando a nuestro favor. Existe un riesgo real y latente de que, debido a estas dilaciones, la normativa no alcance a ser promulgada antes del 11 de marzo. Esto dejaría en la incertidumbre mejoras urgentes que el sistema de Nueva Educación Pública y sus trabajadores requieren para operar con dignidad y eficiencia. No estamos dispuestos a que la burocracia parlamentaria sepulte meses de trabajo sindical.
En un segundo frente, respecto a la tramitación de la ley de reajuste emanada de la Mesa del Sector Público, el escenario es agridulce y demanda nuestra crítica más firme. Si bien el componente económico del reajuste sigue su curso, hemos recibido un duro golpe: se han rechazado los artículos referidos a la libertad sindical y a la estabilidad laboral. Para nosotros, como ANDIME, el bienestar del funcionario no se mide solo en porcentajes de aumento salarial, sino en la certeza de mantener su fuente laboral y en la libertad para organizarse. Rechazar estos puntos es desconocer los pilares fundamentales del trabajo decente en el Estado.
Hacemos un llamado a todas nuestras estructuras regionales y provinciales a mantenerse en estado de máxima alerta. La discusión parlamentaria continúa y es en estos momentos críticos donde se prueba la fortaleza de nuestra organización. Seguiremos en los pasillos del Congreso, dialogando, exigiendo y persuadiendo, porque tenemos la convicción moral de que nuestras demandas son justas. El escenario es adverso, pero nuestro mensaje es claro: aquí nadie se rinde y agotaremos todas las instancias para revertir estas situaciones.
