Mesa Nacional de Buenas Prácticas: ANDIME exige pasar de la formalidad a las soluciones concretas en regiones

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En el ejercicio constante de nuestra representación gremial, hoy participamos activamente en una nueva sesión de la Mesa Nacional de Buenas Prácticas Laborales (MBPL). Esta instancia, fundamental para la regulación y mejora de las relaciones laborales al interior del Ministerio de Educación, nos permitió poner sobre la mesa los principales desafíos y urgencias que enfrentan las y los trabajadores del sector a lo largo del país. No asistimos a estas reuniones para cumplir con un protocolo, sino para exigir que la voz de las bases sea escuchada y atendida.

Uno de los puntos centrales del debate fue el funcionamiento de las MBPL en las regiones. Fuimos enfáticos en señalar que la realidad de las oficinas provinciales y las Secretarías Regionales no siempre se condice con las directrices de Santiago. Revisamos los temas más recurrentes levantados por nuestros socios en los territorios, exigiendo que los mecanismos de resolución de conflictos sean ágiles y efectivos, y no burocracia acumulada.

Asimismo, abordamos el estado del arte de los Comités de Entornos Laborales Saludables (CEALS) y su vinculación directa con los Programas de Mejoramiento de la Gestión (PMG). Para ANDIME, es crucial que estos indicadores no sean solo números para alcanzar una meta monetaria, sino reflejo real de ambientes seguros y libres de violencia. En esta línea, también presionamos por la reactivación de las mesas de trabajo pendientes, haciendo un especial énfasis en la infraestructura y las condiciones materiales de trabajo. No podemos hablar de calidad en la educación si quienes la administran trabajan en espacios precarios o inadecuados.

Desde nuestra organización, reafirmamos nuestro compromiso con avanzar en espacios de diálogo que superen lo meramente formal. Necesitamos acuerdos que se traduzcan en mejoras tangibles: respeto irrestricto a la carrera funcionaria y dignidad laboral para todas y todos.

Concluimos la jornada con la certeza de que las buenas prácticas no se decretan, se construyen. Y esa construcción requiere participación vinculante, organización sólida y una voluntad de cambio real por parte de la autoridad. Nos mantendremos vigilantes para que los compromisos adquiridos en esta mesa se materialicen en bienestar para nuestros representados.

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