La eficiencia no es recorte: defensa del rol público del Ministerio de Educación

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En las primeras semanas se ha provocado un intenso debate en torno a la definición del gobierno de José Antonio Kast de recortar en un 3% el presupuesto, lo que afecta a ministerios de relevancia como es el Mineduc, donde ha destacado la opinión de la investigadora del CEP Sylvia Eyzaguirre, publicada en medios de comunicación hace unos días, en torno a la eficiencia en el gasto del MINEDUC, el Directorio Nacional de ANDIME, en representación de las y los trabajadores de este ministerio, considera necesario expresar lo siguiente:

Para algunos sectores del actual gobierno, la eficiencia parece reducirse a gastar menos. Para quienes trabajamos en el Ministerio de Educación y conocemos en profundidad su funcionamiento, la eficiencia significa algo muy distinto: mejorar la educación a través de programas que den continuidad a Políticas de Estado, con una perspectiva de largo plazo que trascienda los ciclos de los gobiernos de turno.

Nuestra experiencia demuestra que uno de los mayores daños que ha sufrido la educación pública ha sido la lógica de la subsidiariedad y la externalización de funciones propias del Estado. A pesar de ello, las y los trabajadores del MINEDUC hemos sostenido un compromiso permanente con la correcta ejecución y control del uso de los recursos, siempre en función de garantizar el derecho a la educación.

Para opinar responsablemente sobre el funcionamiento del Ministerio, es indispensable conocer su realidad desde dentro. Resulta preocupante que se planteen propuestas que implican cercenar unidades clave de su estructura sin una comprensión cabal de su rol.

En este sentido, los Departamentos Provinciales de Educación constituyen el vínculo directo entre la política pública y los territorios, abarcando establecimientos particulares subvencionados, municipales, de administración delegada y los SLEP. Su eventual eliminación implicaría debilitar gravemente el rol rector del Ministerio en el sistema educacional chileno. Los establecimientos dependientes de los SLEP, aun contando con unidades técnicas, requieren igualmente acompañamiento, asesoría y control, al igual que otros grandes sostenedores.

Respecto del CPEIP (Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigación Pedagógica), cabe preguntarse: ¿alguien puede desconocer que los desafíos en la formación y capacitación docente exigen hoy más fortalecimiento institucional y no menos? Resulta contradictorio plantear su debilitamiento mientras se declara la intención de robustecer la carrera docente.

Del mismo modo, la eventual desaparición de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE) para su tercerización desconoce la naturaleza dinámica del currículum educativo, que requiere una mirada integral para su desarrollo, seguimiento e implementación en todo el país. Externalizar esta función es, en la práctica, renunciar a una de sus líneas de conducción estratégica del sistema.

Por otra parte, en un contexto donde las comunidades educativas enfrentan crecientes desafíos en materia de salud mental y convivencia, parece evidente la necesidad de fortalecer —y no reducir— los equipos de apoyo, incorporando más asistentes de la educación, tales como psicólogos, fonoaudiólogos y especialistas en necesidades educativas especiales, especialmente en los sectores de mayor vulnerabilidad.

Finalmente, como Directorio Nacional de ANDIME, reafirmamos que los problemas de endeudamiento fiscal no pueden resolverse a costa del deterioro de la educación pública. Esta constituye la base fundamental de una sociedad democrática, inclusiva y respetuosa de los derechos de todas y todos.

Directorio Nacional
ANDIME

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