Un sistema educativo con memoria no olvida los fines y sentidos de la educación chilena

Con el retorno a la democracia en los años 90 después de 17 años de dictadura, el rol de “Estado Docente” se disipó al ser traspasados los establecimientos, con sus alumnos y los docentes, a los Departamentos de Administración Municipal y Corporaciones Municipales, generando un cambio sustantivo en el sistema educativo.

Este hecho, marcaría para siempre a las futuras generaciones de estudiantes y docentes de nuestro país, pues las escuelas perdieron su carácter de educación estatal desdibujando completamente el rol del Estado en la educación y formación de los futuros ciudadanos y ciudadanas; y por otro lado, los docentes al perder su calidad de funcionarios del Estado de Chile, sufren el desvanecimiento de sus patrimonios, el cual hasta el día de hoy ha sido irrecuperable.

Ante estos procesos históricos vividos en nuestro país, un hecho importante ocurre con el levantamiento de la segunda reforma educacional el año 1994, donde aparecen elementos transversales necesarios de incluir en las mallas curriculares chilenas.

Es así como, es recurrente hablar sobre sexualidad, afectividad, género, convivencia, medio ambiente, derechos humanos, por nombrar algunos; términos que, se instalan en el corazón del currículum chileno desplegándose como, Objetivos de Aprendizajes Transversales, lo que genera una reforma con un enfoque curricular distinto al resto del mundo. Cabe señalar que lo antes mencionado no es menor, ya que desde el año 1964 que, no había una Reforma en Chile y más aún que, impactara un cambio en el corazón del currículum, pues, hasta ese momento la educación seguía teniendo un carácter enciclopedista y memorístico.

Es interesante tener en cuenta que el cambio que se produce en los noventas, involucra aspectos tan sustanciales como el desarrollo del conocimiento y habilidades y actitudes valóricas; por lo tanto, la fusión de lo cognitivo con lo formativo proyecta grandes expectativas en el desarrollo de la participación a nivel social, cultural y político de los estudiantes chilenos, ocupando un lugar singular la convivencia, el desarrollo de habilidades sociales y un profundo cambio en el arte de la pedagogía que involucra a todos los profesores del país.

Otro hecho trascendental es que con la llegada del siglo XXI quedan atrás los estudiantes de los “ochentas” que habían luchado por la vuelta a la democracia, por las libertades constitucionales y el derecho a pensar distinto. Es justicia guardar en la memoria que algunos de ellos junto a sus profesores, perdieron lo más valioso…su vida…

El inicio del nuevo milenio levanta una nueva generación de estudiantes, la de los “noventa”, que emerge desde la dulce, pero dura efervescencia social, tensionando el sistema educativo y a las estructuras políticas…Es la “Revolución Pingüina” que abre las “grandes alamedas”…es la “patria joven”…que se eleva como el “ave fénix” y demanda con “realismo lo imposible”…En esta etapa cuestiones esenciales saltan a la luz, como el derecho a una educación pública de calidad, gratuita y un Estado que garantice y asegure ese derecho en contra posición a la privatización del sistema educacional chileno impuesto por la dictadura. Otro hito importante es la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) que, establece un nuevo piso en la educación chilena, no quedando exenta de tensiones y demandas hasta el día de hoy.

Dado lo anterior es fundamental seguir recordando la historia. Con la última reforma: La de la inclusión, la de la igualdad de oportunidades en los accesos, la de la “calidad” vista, a través, del fortalecimiento de la participación, involucramiento y co-responsabilización de los actores del escenario educativo, la que se ha ganado detractores y simpatizantes; situación casi natural ante un hecho tan relevante, que choca impresionantemente con el actual contexto comunicacional, que han instalado las autoridades a la luz de los últimos hechos de agresión y violencia acaecidos los cuales, obviamente rechazamos, pero que no deben ser el foco para la búsqueda de fórmulas de forma, de “solución rápida” con el propósito de “subsanar” un problema de fondo. Debemos comprender que la sola instalación de leyes y normas no son la respuesta al problema, más aún con la responsabilidad que le compete al MINEDUC en su rol rector de generar, implementar y evaluar las políticas que ha instalado en las escuelas y con el mandato que establece la Ley General de Educación en su artículo n° 2 , en donde claramente plantea los “Fines y Sentidos de la Educación Chilena, y a la “Educación” como sistema primario, que no solo transmite conocimiento sino que debe:

“Garantizar la formación de personas en un proceso de aprendizaje permanente que abarque las distintas etapas de la vida y cuyo finalidad es alcanzar su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico”. No especificando solo desde lo genérico, sino que establece además que:

“Ésta formación debe ser mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas que se enmarcan en el respeto y valoración de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de la diversidad multicultural y de la paz, y de nuestra identidad nacional, capacitando a las personas para conducir su vida en forma plena, para convivir y participar en forma responsable, tolerante, solidaria, democrática y activa en la comunidad, y para trabajar y contribuir al desarrollo del país; agregando además:

“El derecho a la integridad física y psíquica de los miembros de la comunidad educativa, el derecho al debido proceso y el derecho a la educación del estudiante sancionado”. (LGE, art. N°. 2).

Dado lo anterior, es importante señalar que la educación chilena como “sistema primario” debe dar estas garantías y hacerse cargo de la “calidad de la educación” que no solo se manifiesta en las mediciones estandarizadas, sino que, además, se hace presente en desarrollar habilidades para la vida, para vivir y convivir en sociedad. La propuesta de forma de la autoridad de “judicializar” un proceso netamente pedagógico y formativo, no contribuye sustantivamente a dar solución al problema de fondo que tenemos, pues más que solucionar, estereotipa a todo un país transgrediendo derechos fundamentales que se establecen en la LGE.

Sin lugar a dudas reiteramos la censura ante cualquier tipo de actos de agresión y/o violencia que se puedan suscitar al interior de las escuelas, como también cualquier acto de apología a la violencia y atropello a los derechos humanos como los ocurridos en estos días y no precisamente por alumnos sino por ciudadanos con “criterio desarrollado”, formación y que son parte del aparataje público. Por ello, debemos tener sumo cuidado en como definimos a los alumnos y alumnas de nuestro país cualquiera sea su rango, su color y su condición pues, son producto de lo que la sociedad, el sistema educativo y las políticas públicas han generado en ellos. No solucionaremos los problemas de igualdad de oportunidades en los accesos con reducir o no reducir el debido proceso, en dar o no dar más facultades a los líderes de las comunidades, o en construir más escuelas con carácter de reformatorios si no respetamos el derecho a la inclusión y reinserción social. Debemos en conjunto hacernos cargo de la mejor, las leyes y normativas apliquémoslas, son para todos los integrantes de la comunidad, las soluciones de parche no resuelven en profundidad el nudo crítico que tenemos, desarrollemos en nuestros alumnos y sus familias el pensamiento crítico, reflexivo y solidario.

¡La formación de nuestros alumnos es responsabilidad de todos por lo tanto, realicemos el trabajo que nos compete como Ministerio desde su rol rector y apliquemos, criterios, sentido común y pedagogía en nuestro que hacer!

Los invitamos a revisar un análisis del proyecto de ley “Aula Segura”, en el siguiente aquí.

También queremos compartir otro documento de análisis haciendo click aquí..

 

 

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ANDIME Es la Asociación de Funcionarios del Ministerio de educación de Chile que agrupa a todos los trabajadores y reivindica derechos laborales pero también cuenta con propuesta educacional. Como Sindicato los temas ciudadanos y el Fortalecimiento del Estado permitirán lograr el bienestar social, el término de la desigualdad y el fortalecimiento de la democracia para la Paz social.